Se encorvo para luego sentarse correctamente, con sus codos tocando sus rodillas y sus manos entrelazadas en forma de puño, sosteniendo su barbilla, luego sonrió al ver mi expresión de duda.
-Te he preguntado quien eres, y no me has dicho nada aun, dímelo o te juro que agarro la sartén que tengo en la cocina- dije en tono de desesperación
-No creo que te atrevas, ya que sabes que soy rápido, así que no tendrías posibilidad.
Abrí los ojos de forma tal que el decidió ponerse de pie, lo inspeccione de pies a cabeza, llevaba unos pantalones jeans color azul, una camisa color gris, tenia las mangas contraídas en sus antebrazos, zapatos color café, su pelo color cobrizo difería de su piel blanca como un armiño, y sus ojos verdes, eran tan penetrantes como una navaja, como dos manzanas verdes e inmaduras. Al moverse hacia mi encuentro, el sonreía, como si fuera a lastimarme o a reírse de mí por la expresión de mi cara, debió estar del mismo color de sus ojos, verde.
-De una vez por todas, ¡¿quien eres, como entraste, porque estas en mi casa y que quieres de mi!?- estalle en gritos y desesperación.
A pesar de mis aullidos, no escuche las tablas del techo que suenan generalmente cuando mi madre o mi hermana se despiertan y caminan por el suelo de sus habitaciones.
-Que impaciente mujer- me decía mientras caminaba hacia mí con las manos expuestas- Solo te vengo a visitar porque tu me llamaste, ¿no recuerdas?- sonreía al ver la expresión estupefacta de mi rostro. Su sonrisa, a pesar del momento de desesperación, era hermosa.
-¿Estas segura de lo que dices?, porque la verdad es que me conoces hace mucho ya- se encontraba a 15 centímetros de mi posición, era capaz de sentir como se me erizaba la piel de solo saber que un extraño estaba frente a mí, sonriendo, mucho más alto que yo -¿o no recuerdas la otra noche?, ¿lo que soñaste?, ¿me vas a decir que nunca te acuerdas de nada de lo que sueñas?
-No te conozco, entiéndelo, además, ni siquiera me haz respondido, dime de una vez, ¡quien eres, y que quieres!
-Mi nombre es Ariel, soy parte de lo que ahora dirás familia.
-¿Perdón?- abrí la boca de par en par.
-Haz escuchado bien, te he venido a visitar para que conozcas al resto.
Lo único que hice fue reírme, como una loca, no solo por la gracia que me hacia lo que dijo Ariel, sino que además, por el pánico que tenia.
-Esto es una broma de mi familia, ¿verdad?, ¡OK!- alzaba los brazos en señal de burla- caí redondita, salgan ya.
-No entiendes nada al parecer.
-Claro que entiendo, es una broma, de muy mal gusto, pero chistosa, es por lo que les hice en mi cumpleaños, de verdad que ya es suficiente.
-Hm.… mejor te lo haré mas sencillo- me tomo de la cintura con una fuerza sobrehumana y me atrajo hacia la ventana de la sala, trate de zafarme mientras veía la altura a la que nos encontrábamos, sentí mareos al ver la calle desde catorce metros de altura, trate de soltarme con mis propias manos sobre sus brazos pero me apretó más a su cuerpo,
-¡¿Que intentas hacer idiota?!
-Para que creas que no es un juego.


vaya...
ResponderEliminarno se que esperaba...
xD
hola dani...
llege aca por curiosidad...
dicen que la curiosidad mato al gato,
bueno, al menos eres buena en lo que haces
con este blog.
me gusto lo que escribes...
asi que esperare la continuacion! :)
adivina quien soy xD
(aunque creo que si eres observadora, al igual que tu narrativa lo sabras de inmediato, con la foto de mi cuenta xD)
juadsjsdjuaujaads
ResponderEliminar;3
un gusto tenerte entre mis amiguis ;3
ahora pongo la tercera parte, es gigante la historia X.x
eso *o*